August 28, 2006

Mis grandes pequeños eventos cotidianos

Hoy en la mañana me llegó un mail donde X me mandaba millones de besos y me coronaba "guapa" (aunque el famoso X sea tema superado, me encantó recibir millones de besos y q me declararan "guapa")...

Después, J me dijo por msn que era una de sus mejores amigas y quedó de venir a verme mañana (no nos vemos hace al menos... mm... bueno, hace meses, de hecho ni siquiera conoce mi casa)...

En la noche, una ventana del msn se iluminó y me dijeron "preciosa"(me mató... pensé que se había equivocado, que no sabía con quien hablaba... mmm tal vez sí se equivocó... pucha, pero sonó tan tierno)...

En fin, fueron los eventos importantes de mí día. Aparte de eso, volvió la fiebre y la tos... Y eso que esta vez sí que me he preocupado de generar endorfinas... Gracias a los tres lindos que aportaron en la tarea. Me hicieron sentir querida, regaloneada, protegida. Aunque sólo hayan sido unas pocas letras, me sacaron de la angustia del ahogo y los pulmones adoloridos; me llevaron a una hamaca soleada, en la mitad del Cajón del Maipo, mecida por el viento de la primavera...

August 24, 2006

Mis pulmones y yo

Hoy tuve una crisis respiratoria.
Esperé 45 minutos para que me atendiera la doctora. Tranquila, en la silla de Integramédica, leyendo a Zola, no tenía idea de que esa fatiga, esa agitación y esa tos espasmódica, se convertirían a los 5 minutos, en un rostro morado, una garganta sin voz y unos músculos cansados de tanto forzar la respiración.
Me asusté un poco, sí.
La doctora me llevó de un brazo a otra salita y me conectaron una máquina para que pudiera respirar. Frente a mi cabeza, un cuadro enorme: Enfermedades Respiratorias Obstructivas. El asma y la bronquitis crónica eran las patologías imperantes en los dibujos y esquemas del poster. Intenté sonreir con ironía, pero no pude. Mi cuerpo tiritaba y tenía mucho, mucho sueño.
Cuando logré respirar mejor, me llevaron a sacar unas radiografías de torax. Póngase así asá, por aquí por allá, respire no se mueva...descance...
Al final, 7 días en cama... neumonitis, faringitis, laringitis, influenza. Y para no desentonar con las liquidaciones tan de moda, llévese por el mismo precio un quinto diagnóstico: "ve esos puntitos en las radiografías, mijita; bueno, creo que son benignos porque diría que son calcificaciones benignas, pero igual vamos a hacer un scanner cuando se mejore, ya?".
Recordemos que mi abuela murió de cáncer, tenía todos los pulmones ramificados.
Recordemos que solía fumarme una cajetilla en dos días. El asqueroso vicio me muestra sus garras.
Tomé un taxi y llegé a mi casa. Lo primero que hice, fue botar los ceniceros. Nada de puchos en mi casa, advierto en mi mente a imaginarios visitantes. Ahora me duele el pecho. Quiero toser pero me da miedo que de tanto esfuerzo sangre.
Ya sabes, más vale que te acuerdes del tulipán.

August 21, 2006

Varias noches había despertado agitada con una palabra rondando la cabeza: overwhelm. La maldita parecía empeñada en quitarme el sueño.
Presión presión presión en el pecho. Overwhelmed. ¿Sería otra de las tantas premoniciones oníricas? Sudada, nerviosa, desconcertada, abría los ojos sin lograr ver absolutamente nada. Una membrana antes transparente impedía que la luz golpeara la retina. Mugre. Suciedad.
Las extremidades calientes, dormidas, inconcientes, reacias a huir del maldito concepto. Overwhelming. ¿Sería acaso otra metáfora para la profecía autocumplida?
La imagen: una membrana cochina impidiendo el paso de la luz, aferrada genéticamente a mis ojos. La sensación: falta de aire, angustia, impulso vital reprimido. La racionalización: expresión simbólica de inseguridad frente al desafío profesional, personal, emocional. Construcción mental de una ansiedad primaria que busca ser satisfecha. La palabra: overwhelm, conjugada en todas sus formas.
Hoy me llamó mi madre contándome que estaba en Santiago. La idea era juntarnos a comer. La llamé la llamé la llamé. Un celular apagado, otro sin responder. Sé que no es su intención, sé que tal vez ni siquiera sea su problema, pero de una forma u otra, sus no visitas siempre me dejan ese resabio amargo, de saber que aunque está cerca algunas horas, sigue estando demasiado lejos. Cuando pude hablar con ella apareció esa membrana del sueño. Se me nublaron los ojos, se me atravesó la bola de pena en la garganta. Me sentí huérfana y traicionada. Sólo porque no fui su prioridad, mi inmadurez entra en escena. Respiro, me calmo, entiendo.
Es en esos momentos en que descubro que todavía necesito. Es en esos momentos en que descubro que estoy mejor sola. Tenerlos cerca y ausentes, its just overwhelming.

August 13, 2006

Abre los ojos












"Cause im on the outside im looking in,

I can see through you, see your true colours

Cause inside your ugly, your ugly like me

I can see through you, see to the real you..."

Outside, Limp Bizkit.-

July 28, 2006

"Furioso pétalo de sal, la misma calle, el mismo bar
nada te importa en la ciudad si nadie espera...

Ella se vuelve carmesí, no sé si es Baires o Madrid.
Nada te importa en la ciudad si nadie espera...

Y no es tan trágico mi amor,
es este sueño, es este sol
que ayer parecio tan extraño,
o al menos tus labios...

Yo te entiendo bien, es como hablarle a la pared
y tú podrias darme fe....

....y te imagino dando vueltas en el vecindario

algo tienen estos años,
que me hacen poner así y decirte que te extraño
y voy a verte feliz".

Fito Páez

July 27, 2006

Despierto y me siento rara. Al parecer no tengo nada urgente que hacer. Nadie que me diga, me recuerde o me nombre. Nada que ir a reportear, ninguna prueba que corregir, ninguna llamada que atender.

Anoche caminé mucho, salí tarde del trabajo y me sorprendí extrañando. Iba bajando las escaleras cuando sonó el celular. Pero no. Era mi tío del norte, que llamaba para que fuera a comer con la familia. No alcancé a tomar el primer tren del metro, ni encontré una micro que parara. Tenía la nariz roja, las manos congeladas. Llegué cuando estaban en el postre. Después fui donde mi amiga. Llovió.
Ahora amanece y me siento extraña. Pienso si llamo, si escribo, si elijo el silencio. Vuelvo a dormir. De nuevo el celular. De nuevo mi tío del norte. Un almuerzo con la familia, dice. Me levanto y vuelvo a caminar.

A las 4 suena el teléfono. Un amigo que no veo hace tiempo. Nos juntamos, nos reímos, me deja en el metro. Me doy cuenta de que sigo extrañando.

Camino por la calle, la plaza. Ahí siguen la ventana y el banquito, como si nada, ajenos a esta historia, como si nunca hubiesen existido. Entro al canal. Oscurece.

Bajo las mismas escaleras. El viento me golpea el cuerpo. Mi chaleco está muy corto y no traje chaqueta. Pienso si llamo, si escribo, si elijo el silencio.

Vuelvo a mi casa y me duele la cabeza. Llegan mis hermanos. Los abrazo, los regaloneo, les preparo once. Ella se va con una amiga. Yo me levanto y salgo con mi hermano. Una cerveza en Providencia y él se va a su carrete. Cruzo al Phone Box y escucho a la banda tocar. Tomo el auto y subo por Tobalaba. Me reencuentro con compañeros que no veía hace 6 años. Estoy contenta, me río, me abrazan, me invitan. Pero sigo extrañando.
Busco a mi hermano y volvemos a casa. Es tarde, amanece. Hay que ir al aeropuerto. Una noche sin dormir.

Llegamos al counter, los registran, estamos justo en la hora. Compramos un jugo, nos abrazamos, nos queremos. Llegan a policía internacional. Salen corriendo al avión y me doy la vuelta. Prendo un cigarro y suena el celular. Otra vez no. Es mi hermano histérico que me grita que el avión ya se fue, que se quedaron abajo.

Sacamos las maletas y volvemos al counter. Mi hermana habla, reclama, exige. Les dan otros pasajes para el avión de las 12. A pesar de la rabia de mi hermano, del sueño que doblega, de la añoranza, me río fuerte y mi voz hace eco en el pasillo. Sí, estoy contenta. Antes no tuve un momento, no tuve decisión, no tuve esfuerzo. Ahora la oportunidad se ofrece. De pronto todo encaja. De pronto entiendo...

Les invito un café y nos sentamos donde siempre. Jugamos bachillerato, colgado, gato. Nos reímos de todo. “Adivinen la palabra que estoy pensando”. Aparece mi abuela en la memoria, se hace presente de una forma absoluta, dichosa... Hago el ridículo, hablo hablo hablo, mímicas, chistes, besos gordos, cosquillas. Me reencuentro con ellos, me reencuentro conmigo. Pasan las horas volando.

Los dejo en el pasillo de embarque y vuelvo al auto. Es un día precioso, está todo iluminado. Suena el celular, pero ya no extraño.

Llego a mi casa y escribo. Pienso en tomar el auto y manejar sola hasta el Cajón del Maipo. Estoy feliz. Estoy en paz. Estoy conmigo.

July 10, 2006

Un jueves en Valparaíso...

Palpar, oler, saborear.
Experimentar el mundo.
Me gusta ser. Me gusta estar.

July 02, 2006

El jueves recibí una llamada inesperada. Iba subiendo las escaleras de la Portales, atrasada, corriendo. En mi walkman sonaba The Million Dollar Hotel a todo volumen. No sé cómo escuché el celular... pero si no hubiese contestado, los días que siguieron habrían sido muy diferentes...
Cuando corté, me sentí un personaje de las tantas películas que rondan mi cabeza... No sabía bien qué hacer, qué decir, qué esperar... pero salí del edificio convencida de que era el momento de volver, de enfrentar.
Cuando crucé el puente estaba empezando a llover. Hacía frío, el viento me dejó la cara roja y todo el pelo enredado. La calle parecía inclinarse hacia mí ofreciendo sus recuerdos y mis huellas; los colores, las hojas moradas que terminaban de caerse de los árboles, la gente de oficina, la plaza desolada, perdida en el invierno.
Un calor intenso me invadió desde el centro del cuerpo y decidió quedarse en mis mejillas. Pensé que pasaría mucho más tiempo antes de que pudiera volver a caminar así por esa calle, siguiendo de largo, sin mirar esa ventana con nostalgia. En un instante reviví meses de emociones profundas, de experiencias antes desconocidas. Reviví un sábado de siesta en el parque, una noche de domingo sola en el banquito, un jueves de espera eterna en la fuente del árbol, un viernes de despedidas, un almuerzo prometido y caminado con mi amigo de las rastas, una carta escrita en la mañana, mirando el cerro con neblina, un regreso equivocado y discutido, un verano entero de cambios...
Entré sin sacarme los audífonos. Después de 3 meses, y a pesar de que nunca supe su nombre, ella aún me recordaba. Esta vez no me perdí, pero sentí en la boca el sabor a un susto ya vivido. Subí y saludé, y dije y pregunté y me reí y tuve ganas de llorar. Al final no pasó nada, pero pasaron tantas cosas...
Cuando volví a cruzar el puente la calle estaba mojada. La gente había abierto los paraguas, las micros pasaban llenas. Prendí un cigarro y me puse a caminar. Como si se tratara de una revelación, de pronto tuve la certeza de que realmente tenía que volver: así estaba pensado, aunque me costara, aunque no lo hubiese planeado. Supe que era el momento justo, que estaba preparada. Esa certeza cambió todo lo que vino después. Desde ese minuto, todo ha sido diferente.

June 21, 2006

Hoy es solsticio de invierno. La noche más larga del año. El momento en el que el sol está más alejado de la Tierra. El fin de una etapa y el inicio de un nuevo ciclo... Alguien me dijo hoy que no le gustaba este día, porque comenzaba la estación más fría y "deprimente" de todas, me explicó.
Pero yo no estoy de acuerdo... desde hoy aumenta la distancia entre el amanecer y el ocaso. Para muchos pueblos andinos, hoy también comienza un nuevo año, y con él, el despertar de los preparativos de la siembra que traerá la nueva cosecha... Los aymaras, por ejemplo, celebrarán el inicio del año 5514 de su calendario...
Imagino la noche coronada de ritos y ofrendas al dios Inti y a la Pachamama... Cómo quisiera estar ahí esta noche, en La Puerta del Sol, una de las ruinas arqueológicas más importantes de Tiwanaku, en Bolivia, iluminada por los cantos y bailes andinos. Según la tradición, al amanecer de este nuevo año, los primeros rayos de sol fecundan y bendicen la tierra.
Hace algunos años estuve en Perú, pasando unos días en una comunidad de chamanes. Recuerdo sus ceremonias con pétalos de flores, aguardiente, sangre y tabaco. Cierro los ojos. Me pierdo en el recuerdo...
Un juego de pelota en Teotihuacan, México. La invocación a un Dios imperfecto que adoran para que prolongue la vida un año más. La observación incesante de la naturaleza, del cielo, de la semilla enterrada en la tierra. Los ciclos, la dualidad.
Abro los ojos. Unos pisos más arriba, alguien escucha una ópera que no conozco. Pienso que tal vez, esta noche yo también pueda iniciar un nuevo ciclo...
Escribo en un papel eso que quiero sembrar. El fuego lo consume, las cenizas vuelan por el balcón abierto. Me desnudo y me entumezco. Todo oscuro alrededor. El vacío. Comenzar de cero.
Este amanecer, quiero que los primeros rayos de sol me fecunden y me bendigan. Que me despierten en medio de esos ritos, esos cantos, esos bailes; aunque mi cuerpo esté tan lejos... Hoy es solsticio de invierno. Ahora falta esperar la primavera, para ver cómo brotan mis nuevas bendiciones.
Paz.
Plenitud.

June 19, 2006


Hoy salí al balcón y me senté con mis plantitas. Les conversé un rato y dejé que el silencio completara mis frases y preguntas inconclusas. No se veía la cordillera, pero me acordé que estaba ahí. Cubierta de nieve, majestuosa, en constante cambio y llena de vida. Hoy salí al balcón y respiré con fuerza el aire frío, y oí atenta el ruido de un Santiago laboral. No vi las plazas ni los parques, pero supe que estaban ahí, esperando que decidiera ir a visitarlos. Traté de imaginar qué había más allá de mi balcón... Intenté ver a mis hermanos en el sur, traté de adivinar qué sería de la vida de esos compañeros de colegio con los que hace años que no hablo, traté de recordar los gestos de los amigos que viajaron conmigo el año del fin del mundo, los que descubrieron como yo el viejo continente, los que se adentraron en la selva amazónica y se conmovieron con una pobreza andina ignorada y palpitante.
Desde mi balcón me senté a tomar mate con la abuelita de la Jeny, allá en Pitraco, e intenté saborear sus sopaipillas. Traté de columpiar a la Dani, cantándole una canción de Mazapán, y quise ayudar al Lalo en matemáticas, mientras pensaba qué estarán pasando en el liceo de Galvarino.
Me acordé de la iglesia de Potrerillos, y de los niños de infancia misionera, y quise abrazarlos y contarles las historias que vivimos cuando trabajaba en la guardería de Mendoza. Mi balcón se llenó de caras conocidas, se llenó de niños lindos, con las manos cubiertas de greda o pintura. La voz del río inexistente volvió sin los malos recuerdos, trajo una noche de luna llena, abrazada de certezas que gritaban y bailaban en el centro de mi vientre.
Mi balcón ya no era sólo mi balcón, se expandió hasta llegar a la cordillera, hasta encontrarse con Edgar en las playas de Salango, hasta que pude ver a Refiloe bailando en las calles neoyorquinas, hasta unirme con César en la Guadalajara española, hasta un sueño en un castillo después de caminar la Ruta del Cares. El mundo estaba entre mis plantas silenciosas.
Cercano, casi tangible, apareció el rostro de una vida que me pertenece, de un pasado intenso que volvió de pronto, para recordarme cómo se proyecta en todo lo que me rodea, cómo pertenece a este cuerpo veinteañero. Hoy en mi balcón, me reencontré con esa parte de mí maravillosa que se posterga y se elimina cuando surge la ausencia. Esa luz de la que hablaba comenzó a inundarlo todo, trajo nuevas fuerzas, completó el cuadro imperfecto que algo en mi cabeza suele imponer, cada vez que olvido que también existe ese universo, aunque algunos días no lo vea.

June 15, 2006

"Incluso en estos tiempos, de volver a reír con los amigos, todos los días tienen ese rato, en el que respirar es un ingrato deber para conmigo, y se iría el dolor mucho más lejos, si no estuvieras dentro de mi alma, si no te parecieras al fantasma que vive en los espejos".

Joaquín Sabina.


Incluso en estos tiempos, en que la autorreferencia siempre me es condenada, me doy el lujo de gritar de vez en cuando, gritar en clave o expuestamente, gritar en letras, gritar en ceros y unos virtuales, gritar porque no siempre todo es bueno, y porque al parecer nadie sabe lo difícil que es ganarme a mí misma y vencer la nostalgia.

Incluso en estos tiempos, en que abro este sitio y me encuentro derrotada, no dejo de sentirme agradecida, ni amada, porque siempre acá al fondo, cerquita de algo bien profundo, hay una luz encendida que me ayuda cada día a mirarme en los espejos.

Incluso en estos tiempos, en que todo parece deprimido, suena una música sabrosa, y me levanto y bailo y río y gozo. Porque intensa, sensible, nostálgica, compleja, pero también gozadora, risueña, entregada... Incluso en estos tiempos.

June 04, 2006

Me levanto y tomo un té en la terraza.
Bergamota. Miel para endulzar.
Hoy salió el sol y pega fuerte en mis hombros pálidos, transparentes.
Menta, melisa, albahaca, perejil, artemisa, me acompañan en este tercer piso. Bowie canta desde el computador. Ya no me llega el diario los domingos. El celular reposa sin llamadas perdidas ni mensajes recibidos. Tengo ganas de que sea un buen día.
Realmente quiero que lo sea.
El departamento está intransitable. La ropa sucia tirada por el suelo, mezclada con la poca que todavía queda limpia. Más de tres semanas sin lavar. Busco entre los trapos algo que ponerme. Algo que papá apruebe, al menos en mi mente.
Delineo con cuidado mis ojos, ennegresco las pestañas.
Mi aspecto cambia. Un dolor propio-ajeno se hace tangible con ese rimel y ese lápiz negro. ¿De qué me escondo?
Me subo al auto y saludo con mi mejor cara. Pero nunca es suficiente...
¿Para ellos? ¿Para mí?
Tengo pena.
Pasa la tarde y me duelen los ojos de tanto intentar no llorar.
Oscurece. Subo al auto, hablo hablo hablo para que no se note este silencio sepulcral que llevo por dentro.
Llego a mi departamento.
Hace frío. De nuevo Bowie en los parlantes y una sopa china que humea en mi cocina.
Prendo la tele. Hace dos horas que una periodista espera declaraciones de los estudiantes secundarios. En pantalla sólo salen un montón de escolares con carteles, sentados afuera del Instituto Nacional. Apago la tele.
¿Cuánto tiempo llevo yo esperando?
Suena el teléfono, pero no quiero contestar. No puedo.
Tengo los ojos inundados. Las mejillas teñidas de negro por el río de maquillaje, surcadas por la máscara que en esta soledad desaparece.
La ropa sigue tirada en el suelo. Una cajetilla de Belmont Lights está atrapada al lado de un chaleco. La recojo, a ver si queda... pero no.
Está vacía.
Quiero acostarme a llorar. A oscuras, arropada en mi cama.
Lejos de los juicios de todos esos ojos que me observan expectantes.
Pero no puedo. Tengo un alto de pruebas, trabajos y papeles que corregir para mañana.
Realmente quería que hoy fuera un buen día.

May 29, 2006

"qué más hacer en esta tierra incendiada sino cantar"

Baglietto - Vitale

May 23, 2006

No me arrepiento de nada

Hace algún tiempo leí en un blog ya lejano, un poema que quedó dando vueltas en mi mente. Me hizo recordar "Siete días de la señora K.", ese libro que leí a escondidas a los 12 años, porque cuando mis padres me encontraron hojeándolo, me prohibieron su lectura, considerando que no era "adecuado a mi edad", que "no iba a entender nada". Qué mejor aliciente para devorármelo de noche entre las sábanas.
Me robo este poema de la Gioconda Belli, porque aún ronda en mi cabeza, Gioconda misma y esa rebelión de la señora K, ese encuentro profundo que vivo día a día. Y le regalo el poema a mi madre. Porque es una tremenda mujer, porque es valiente, porque me inspira y me provoca, me confronta... Porque estoy muy orgullosa de la mujer que ha llegado a ser.

"Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.

No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.

Odio sus amenazas en mi cuerpo.

La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.

Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.

Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable.

Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.

En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.

Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.

No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.

No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.

Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.

Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.

Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser".

Gioconda Belli

Eternas, bellas, pujantes contradicciones coexistiendo por siempre en mí, esa y muchas más... Tantas caras, risas, voces que me espían y me acechan... Tantas mujeres que me habitan, tantos nombres, vidas, fantasías... Este tiempo de vida independiente, sucumbí ante una de ellas... Quizás la más profunda, la más potente... como diría Gioconda, la que más me gusta ser...
Inmersa en las cenizas que me traen de vuelta a mi vida natural... desde los resabios de un fuego que aún me hechiza y me transforma...

May 22, 2006



"Cuanto más completo el mundo como apariencia,
más insuperable la aparición como ideología".

Marcuse

May 19, 2006


En la oscuridad, un fuego que duele. Un fuego que arde y me quema entera. Junto fuerzas para despertar... Me enciendo como nunca y crepito. Tengo sed, costras, cicatrices que se abren. Me observo, me lloro, me grito, me perdono. Abandono el escondite. Busco. Pido. Reclamo. Es el año del crecimiento, del aprendizaje.
Un fuego que me carboniza. Que me purifica. De las cenizas renazco. Más fuerte. Más viva. Me paseo por el mundo, ardiendo y cambiándolo todo. Porque sé que se puede. Porque vale la pena.

May 07, 2006











Mujer: ¿Estás solo?
Gittes: ¿No lo estamos todos?

Chinatown, de Roman Polanski.

May 03, 2006

Viernes 21 de abril, 20:00 hrs.

En unas horas es mi cumpleaños...
Estoy sentada en el suelo del Centro Cultural Alameda, esperando que la gente salga del cine y que parta el Festival de Cuenta Cuentos.
Vine a filmar.
Vine a filmar sola.
L. se enfermó y el doctor le recetó dos días de reposo, así que se quedó en su casa.
A mí me complicaba venir sola, pero aquí estoy, enfrentando mis miedos, luchando contra mis propios demonios.
Al lado hay una pareja de pololos, o andantes, o ex pololos, no sé. Lo que sí sé es que se acaban de reconciliar. Y que se dan demasiado besos. DEMASIADOS.
Él le pide que se quede y ella se aleja sonriendo... súper coqueta. Se abrazan y él le hace cariño en la espalda, y desliza su mano bajo la polera de la niña.
No me molesta, pero me incomoda... Las pequeñas y abismantes sutilezas del lenguaje.
Es que pienso en X y siento que quisiera que estuviese aquí conmigo. Pero a la vez me asusta mucho. No lo conozco bien, me intriga, y es una amenaza insondable a mi precaria estabilidad interior.
Hoy no me soporto.
Parezco las típicas minas de reclame de analgésico pre menstrual. Guácala. “Mina”.

Llevo 45 minutos sentada aquí.
Me duelen los tobillos y el trasero. Ahora la gente está entrando. Me tengo que ir, pero no quiero moverme. No puedo.
“Ahora estamos distantes, no somos hermanos”, le dice el chiquillo a la polola-no polola.
“¡¿Y cómo está tu abuela weón?!”, pregunta ella. “No la veo hace muchos meses, pero el otro día hablé con ella, estaba igual que siempre”.
Como si no les bastara con besuquearse al lado mío. Tienen que traer también a mi memoria, a mi abuela que me pena en el subconsciente, a la que lloro en la noche, cuando vuelvo a soñar con ella.

Por primera vez en la vida, espero mi cumpleaños sola. Sin familia alrededor. Mañana tampoco van a estar aquí. X dijo que me tenía un regalo de cumpleaños. Que había visto algo para mí en su viaje y lo había comprado. Pero cuando me llamó, días antes, no se acordaba si le habían llegado mis mensajes. Yo me sé de memoria los de él. Arrrgggg ¡Patética!
Ante tanta inseguridad, ante la sospecha, tal vez infundada, de que él no me conoce, y si no me conoce cómo crestas va a quererme!?, me pregunto si vale la pena intentarlo. Si vale la pena arriesgarme otra vez, y creer y entregar. No quiero caerme de bruces al suelo nuevamente. Y ojo, porque esta vez no es él el malo de la película. Esta vez ese rol estuvo compartido. Por estupidez propia, mía. Por inseguridad extrema. Por cabra chica.

Sábado 22 de abril, 07:00 hrs.

X fue la primera persona que me saludó para mi cumpleaños. ¿Tendrá idea de lo importante que fue para mí? Me mandó un mensaje al celular justo a medianoche, y sí, me mató con eso. Pucha que tengo hartas ganas de abrazarlo, de reírme con él, de bailar y salir y dormir y besarlo y quererlo y que me quiera intensamente.
Mi noche fue harto rara... Cuando salí del Festival de Cuenta Cuentos devolví la cámara que había pedido prestada y me junté con la M. No sabíamos adónde ir, no teníamos plata y yo igual estaba con sueño, así que decidimos tomarnos un café. Y fuimos al Dunkin Donnuts de El Bosque.
Pedimos dos cortados con rosquillas de manjar y nos pusimos a conversar... bla bla bla bla... A las 4 de la mañana me suena el celular... Un ritmo medio salsero que no sabía a quién le había puesto de ringtone... Hace tiempo que no sonaba... Sip. Era X. Y me cambió la cara y me puse tan, pero tan contenta... Una sonrisota me delató. Mi amiga me miraba con cara de pobrecita ingenua P. Pero yo seguía feliz. Prendí un cigarro y le pedí a la M. que me enseñara a jugar sudoku. Estuvimos hasta las 6 de la mañana en esa mesa, haciendo crucigramas y sudokus que sacamos de los diarios que tenían los chiquillos que estaban de turno en el Dunkin Donnuts. Pusimos el mp3 de la M. y tarareamos hasta que amaneció. Cuando nos fuimos del local, nos despedimos de la niña que atendía la caja y cuando pagamos, la M. le dijo al chiquillo que nos había servido café que era mi cumpleaños. El loco me miró y me dijo: “No importa, ya vendrán celebraciones mejores”. Plop. No tenía ni idea lo contenta que estaba. Lo contenta que estoy. Y todo por una llamada a las 4 de la mañana, dos cafés cortados y unas rosquillas de manjar.

Sábado 22 de abril, 23:00 hrs

Auxilio. Estoy colapsada. La gente sigue llegando a mi departamento y esto es un caos. Estoy estresada, lo echo de menos... Yo sólo quería estar con él este día. Irnos lejos, fuera de Santiago, dormir una siesta en el pasto, sobre la mantita aquella, leer un ratito, después mirar las estrellas, regalonear, tomar algo rico. Sentir su abrazo fuerte alrededor de mi cuerpo. Eso quería. Pero estoy acá, en mi departamento de dos por dos, con mucha gente que quiero ver y con la que quiero compartir, pero que no alcanzo a escuchar, que no puedo atender... Ni siquiera he logrado sentarme. Mis amigas siempre listas fueron al supermercado, otra me fue a comprar la torta, otra abre la puerta y yo respondo el celular, que no ha parado de sonar. Quiero agradecerles, quiero sonreírles, quiero hacerles sentir cuánto los quiero, lo importante que son para mí.
Los niños y mi mamá me llamaron en la mañana. Siguiendo la tradición familiar me despertaron con el cumpleaños feliz... me dio pena...
Hoy soy una amalgama de alegría y tristeza...
Y no puedo evitarlo.
Quiero verlo.
Lo echo de menos.
Parece que no hay nada que hacer al respecto. Estoy harto enamorada.

April 20, 2006

La palabra más bonita del castellano

La palabra tiene fuerza creadora, es la matriz que da existencia a las cosas que enunciamos. Cuando se pronuncia, la palabra se crea a sí misma, adquiere una realidad casi física. Por eso elijo la palabra plenitud porque al nombrarla se llenan todos los espacios, todas las ausencias, todos los vacíos.
Porque trae arraigada una libertad abarcadora y fulminante, una sensación de bienestar y una belleza sensorial intangible e inconmensurable. Por la gracia de su trazo, por la combinación desordenada y geométrica de caractéres grandes y pequeños. Porque suma 8. Porque el hombre aspira a conquistarla, y puede hacerlo con sólo pronunciarla.
Plenitud.

April 18, 2006

April 05, 2006

Miércoles. El sol golpeando con furia el vidrio derretido que me separa del balcón, mientras escucho cómo crepita la lluvia húmeda que emerge del parlante. Se me cayeron los modelos, los referentes incuestionables han muerto para siempre. Soy mucho menos de lo que pensaba. Son ellos también, esos otros, mucho menos de lo que había imaginado. Nunca vi a mis padres como héroes. A los 7 años dejé de mirar a mi madre hacia arriba y comencé a cuestionarla, a interpelarla, a criticarla. Una pendeja insoportable hacía por vez primera su metamorfosis en mí. De mi padre siempre sentí ausencia, vacío, indiferencia. Anhelé llamadas y viajes, preguntas, respuestas. Omisión constante. Nunca fueron mis héroes personales.
A los 7 años se convirtieron en seres de carne y hueso, pletóricos de pecados originales y adquiridos. Me convertí en un culto arrogante a mi propia existencia. Jamás lo supe, hasta que salí a conocer el allá afuera. Entonces aparecieron los otros.
En la lectura descubrí a Soloman, el héroe que superaba a todos los superhéroes como Batman, siendo tan sólo un hombre. Llevando una amapola (curiosa coincidencia) a la niña que estaba eternamente postrada en el hospital. No existe Soloman fuera de ese libro. No existe.
Del cine admiré el cambio profético de un Peter Pan perdido en la sociedad, que reivindica su pasado y su origen gracias al secuestro fatal de sus dos hijos (Hook). Otra gran mentira. La gente no cambia. El mundo te corrompe.
En el universo del circo y los payasos, aprendí que la vida era carnaval, magia, risa constante. Qué ingenuidad. No sabía cuánta mierda se escondía tras el espectáculo. Cuánta suciedad, cuánta ropa quedaba tendida en la trastienda.
Siempre confié de primera en la gente. Nunca me protegí. Hasta que después de caerme mil veces la herida se hizo demasiado grande. Me gustaba ser así. Me gustaba entregarme, pensar que los otros eran buenos, que eran nobles.
Pero me caí de nuevo. Me hundí en la mierda de la malintención. Al final, una de las personas que yo más cuestionaba, mi propia abuela, parece mirarme desde arriba. Con una sonrisa triste me dice a través de sus ojos verdes que ella me lo advirtió. Que nada es lo que parece. Que mis referentes no valen nada.

Me quedo en el aire.
Siempre he buscado una guía, un modelo. Lo he necesitado. Y la fe me falla; y me contemplo y quedo absorta en un huracán inconmensurable de soles que golpean derritiendo vidrios, mientras la lluvia crepita en el asfalto. Los ojos se vuelven húmedos, tétricos, se carbonizan en esa miseria. Ya no entiendo nada. No sé nada.
Este año he vivido una vida entera. Muerte, nacimiento, amor, desilusión, encuentro, abandono, cicatrices, sangramientos, ensueños, vigilia. Todo lo que creía, todo lugar en que tenía anclada mi confianza, desaparece frente a mí. Simplemente se esfuma, se evapora.

La consternación de despertar en un lugar desconocido me oprime el pecho. La crueldad de endurecerme. De traicionar mis principios. De desconfiar. De tener que escoger, finalmente, yo también una máscara para mezclarme, para perderme, para abandonarme y confundirme entre los otros.

March 26, 2006

Por qué me empalabro...


Ordenando los papeles que deambulan aún en mi nuevo departamento, me encontré con muchas cosas que he escrito como desde los 10 años en adelante… En todas estaba la huella de esa casi obsesión por retratarme… por definirme…
Casi instintivamente me acordé de Humboldt, que dice algo así como que el lenguaje es el medio por el cual se descubre lo aún no conocido. Se infiere entonces, que conocimiento y expresión son la misma cosa. Pensé también, que el conocimiento sin memoria no es tal. Uno se jacta de saber algo en la medida en que es capaz de traerlo de regreso al pensamiento en un momento determinado. Entonces, la memoria es una expresión del conocimiento; la memoria es lenguaje…
Como decía Chillón, el mundo adquiere sentido sólo en la medida en que lo traducimos lingüísticamente, de otro modo, sólo sería para nosotros una retahíla de sensaciones incoherentes. Así, pienso el lenguaje como la herramienta que el hombre construye para elevarse por encima de la mera percepción sensorial de lo inmediato… Y aquí entra en juego nuevamente la memoria…
Nietzche decía que las palabras son tropos, saltos de sentido que traducen en enunciados inteligibles las experiencias sensibles de los sujetos. Si el conocimiento es lenguaje, y las palabras forman parte del lenguaje, entonces el conocimiento que somos capaces de tener de la realidad es siempre imperfecto y tentativo, porque se lleva a cabo partiendo de sensaciones que hacen sentido sólo en la medida en que son transubstanciadas lingüísticamente. Conclusión obvia, el conocimiento es siempre un tropismo, una alusión figurada, una traducción, un salto de sentido. Cada experiencia particular, está compuesta en gran parte de palabras, está vivida en y con palabras, ellas hacen inteligibles las imágenes recordadas o imaginadas, las sensaciones, los instintos, la vida mental no lingüística… Se dan cuenta del poder del leguaje???? Pienso ahora en los idiomas… No todas las lenguas tienen el mismo número de palabras, por ejemplo el inglés tiene menos que el castellano… o el alemán, por ejemplo, tiene muchas más palabras compuestas que el castellano… Cuánto determinará el dominio del lenguaje, nuestra capacidad de experimentar y comprender el mundo! Y cuánto nos determina el idioma que manejamos…
Las realidades múltiples y subjetivas, que parten de las experiencias individuales determinadas por el lenguaje, adquieren sentido para uno y son comunicables para los demás, en la medida en que son verbalizadas, encarceladas en palabras y vertebradas en enunciados linguísticos…
Maturana puso el foco en el observador. Nada es con independencia de la operación de distinción que lo distingue, decía. Mapa y territorio, y la imposibilidad de acceder a toda la realidad. Y el observador está limitado a su vez, no sólo por el desarrollo de sus 5 sentidos, sino también por su dominio del lenguaje… Ahora, si esto es así con la realidad “exterior”, cuánto más nos determina con nuestro conocimiento de lo que somos!
Octavio Paz decía que la palabra es un símbolo que emite símbolos… Toda palabra, toda dicción, es siempre ficción, fabulación… El hombre entonces, es un ser que se ha creado a sí mismo al crear un lenguaje. Por la palabra, el hombre es una metáfora de sí mismo. Tal vez por eso mi obsesión con nombrarme, describirme, empalabrarme, encarcelarme en conceptos y definiciones lingüísticas… Es para poder observarme, comprenderme, percibirme, conocerme, liberarme… Como decía en mi post anterior, para re-crearme…

March 23, 2006

Re-nacer


Te observo

Me descubro

Te describo

Me re-creo

Des-ahogo

Soy un atado de penas, omisiones, culpas y abandonos
Soy un montón de ganas, anhelos, sueños y miedos ocultos
Soy una masa inerte que late entre los hongos
Soy ese odio intrínseco que me carcome por idiota
Soy la oscuridad absoluta, el origen y el fin, la frustración, la injusticia
Soy la desesperación de saberme vulnerable, palpitante y sedienta.

Soy la rabia inmensa que me nubla y me destruye
y me envuelve en mi propia sangre que ya no coagula
Soy la expiración de los plazos fatales, la traición de mi fe, el verdugo que se autodegolla.
Un caos abismante que me condena y me redime, que se bate en tempestad con todas estas putas emociones que acechan mi cabeza, con estos sentimientos que me roen el espíritu, con las contradicciones vitales que me asfixian y me espantan.

March 21, 2006

wake up

Despierto del sueño francés...
Con penita...

No quería despertarme todavía... pensé que había algo lindo y grande por ahí... echo de menos esas manos, esas risas, esos cariños, esos besos, esas siestas, esos viajes, esas mariposas en la guata, esas palpitaciones, esas emociones, esas conversaciones, esos sustos, esas proyecciones.. ufff... echo de menos estar contigo, echo de menos tus mensajes, tu ternura, tus sorpresas, tus ojos, tu comida rica, tus ideas, tus locuras, tus carretes, tu gente, tu mundo, tus noches, tus mañanas, tus tardes... te echo harto de menos en verdad...
no quería despertar todavía...

March 14, 2006

Hoy tengo los ojos brillantes
parecen dos lámparas de cristal
dos ventanas húmedas y escarchadas
Hoy tengo los ojos cansados, perdidos,
ardientes del deseo de encontrar un punto fijo en que apoyarse...
De pronto me río a carcajadas
Un libro verde que leí hace años asalta la memoria
La impermanencia, me acuerdo, es lo único constante
y mis ojos buscando detenerla,
mis ojos rebeldes capturando el movimiento...

March 13, 2006

Anoche alguien me hizo un regalo grande grande...
Una persona que siempre me impresiona, me emociona y me sorprende...
Una persona que se entrega, que transforma todos los espacios...
Una persona que admiro profundamente, que quiero conocer, descubrir, y de alguna forma misteriosa, también reencontrar...
Un chiquillo dulce, lleno de viajes, historias y experiencias, aperrado, generoso, alegre, agudo...
Anoche me regaló una subida a la montaña...
Y llevamos a Luna con nosotros, y fuimos a ver la luna, y miramos constelaciones, estrellas fugaces, tomamos mate con miel y cedrón, vimos liebres y conejos, sacamos fotos, escuchamos al río inexistente, uno tocó flauta, otro filmó, otra se convirtió en Dora la Exploradora... después en un ratón que comía cereales, después en mariposa nocturna...
Y yo me acordé entre las piedras y los pinchos, de todos esos hombres que han pasado antes, que han estado antes que nosotros pisando esta tierra, sintiendo nuestras dudas, buscando las respuestas a las mismas inquietudes ancestrales, existenciales...
Y me llené de esa paz de cielo abierto, raso, desnudo, complejo, iluminado por los astros y tantas proyecciones, de tantas ideas que nacen en mi mente, y estallan y refulgen en un universo propio, en un mundo paralelo, adyacente... un mundo interno que busca prolongarse a todo lo que me rodea, que intenta plasmar el color de mi mirada.
Volvimos a Santiago despacito, bajando sin prisa las curvas de la montaña. Vimos pájaros, buhos, vacas, liebres; escuché historias de ritos en la India, de uruguayos-españoles que cazan lagartijas y conocen la casa de Galeano... Luna dormía abrigada por mi chaleco azul. Todo allí resplandecía, todo era transformado...

March 08, 2006

Memorables slogans publicitarios

Ayer tuve como 20 minutos de ocio...
Mientras esperaba en una plazita por Antonio Varas a un amigo que me iba a pasar a buscar, se me vinieron a la cabeza una serie de frasecillas publicitarias que quedaron impregnadas en mi memoria… por chistosas, por ciertas, porque muestran algo de mí, alguna emoción, opinión o pensamiento… algo que las vuelve propias…
Agarré mi lapicera verde y me puse a anotarlas en esa libretita negra donde tengo las cosas importantes.
Si tienen los suyos propios, agreguen, a ver si coincidimos en algo… a ver si la publicidad forma esa famosa memoria colectiva…
Sip… lo que hace el ocio… lo sé… pero igual creo que tal vez en esos momentos en que la mente vaga sin remedio, es cuando se expresa con mayor intensidad esa creatividad auténticamente inútil que emerge del subconsciente a-freudiano, no intelectualoide, a-moral y sin censura..
La cosa es que me acordé básicamente de estos… juegue usted…

“Porque la vida es ahora”
Visa

“La libertad es tuya, ok?”
Smartcom

“Let´s make things better”
Phillips

“No discriminamos porque un genio podría quedar afuera”
Universidad Academia de Humanismo Cristiano

“Coexiste”
Bono (La C homologando la medialuna musulmana, la X como la estrella de David y la T cual cruz católica)

“Lo podemos lograr, lo podemos lograr, si encontramos la fuerza para crecer y para avanzar todo lo que queremos con esfuerzo y con la ayuda de esas pequeñas grandes cosas que nos llevan a triunfar”
Soprole


“No hay pollo, como Super Pollo”

Super Pollo… cuak

“Lo mejor ya se está haciendo… Simón Bolivar está creciendo… Ven a ganar, ven a triunfar, una carrera te espera….”
Centro de formación técnica Simón Bolivar

"Un aplauso para la que no espera que la llamen"
"Porque la vida es como te la tomas"
Coca-light

March 02, 2006

Hoy corto el cordón umbilical.
Hoy se va la hermana mayor...
Cambio mi caparazón, mi morada, mi forma de vivir. Hoy es mi noche de estreno.
De ahí les cuento cómo me va con esto de vivir sola, por el momento, ansío la calma de un lugar tranquilo, un espacio estable y silencioso, sin cambios ni accidentes, un refugio con balcones con plantas y un living sin cortinas y de ventanales grandes hasta el suelo.
Me queda un mes de práctica y el lunes empiezo a hacer clases-ayudantías en la Diego Portales y en la Católica. Tantas cosas pasaron este tiempo que pensé que iba a colapsar, pero acá estoy, contenta y en paz, sintiendo una transición que me enriquece, que me hace grande, más honesta, más segura, más auténtica.
Me siento al medio de un viaje, terminando un período súper demandante, estresante, doloroso; y empezando un tiempo lleno de oportunidades, desafíos y sorpresas. No quiero planificar, ni pensar en qué va a pasar después del 31 de marzo. Total, la vida siempre se encarga de torcerme la mano para mejor, de abrirme nuevos caminos. Los sueños siguen aquí, bien cercanos y llenos de sentido... y eso me enorgullece, me gusta vivir mi vida como quiero vivirla, y no como otros piensan que debe ser. No me interesa el éxito, la fama, la plata o el estatus social. Quiero alegría, sencillez, amistad, igualdad...
Como cuando hace hartos años pensaba en la vocación, en qué quería hacer con mi vida, cuál era mi llamado... Fito me dio la frase... me acuerdo que la escribí en la puerta de mi pieza, para que nunca se me olvidara...
Yo vengo a ofrecer mi corazón...