March 27, 2007

Fragmentos de mí

I.- Cuatro años: Avidez por descubrir quiénes me rodean. Inquietudes que no alcanzo a verbalizar, búsqueda de identidad definida desde la mirada de los otros. Soy el reflejo de lo que ellos ven, dicen e insinúan. Cosas que me hacen feliz: la plaza, mis padres, cantar mazapán junto al arbol de navidad, ver monitos, jugar a las barbies con mi vecina, andar en bicicleta en el pasaje, comer papas fritas con mi abuela, actuar en el living de la casa, dormir con mi madre.




II.- Veinte años: Avidez por descubrir quién soy. Inquietudes que no se calman al verbalizarlas, búsqueda de identidad definida desde mi interpretación de la mirada de los otros. Soy la emoción y el intelecto impregnado de sus demostraciones afectivas, de sus frustraciones, de sus reconocimientos, de sus expectativas. Condicionado por las ansias de estabilidad, de plenitud. Cosas que me hacen feliz: el parque, mis hermanos, cantar en la calle con mi walkman, ver películas, salir de viaje con mis amigos, ir en tren al sur, comer helados de pistacho, actuar en el living de la casa, dormir con mi pololo.

March 18, 2007

Pasajera en trance


A veces soy el reflejo difuso en los vidrios de un tren en movimiento. A veces me proyecto en cristales y espejos ajenos, y me transformo en una imagen olvidable y perecible. A veces me sorprendo en lugares y rincones desconocidos, me miro de vuelta a los ojos y me observo un instante enmudecida. A veces me escapo entre las cajas de mudanza y me instalo en un lugar cualquiera, a fumar en el silencio, a olvidarme de esta cáscara, de este cuerpo. A veces paso de largo y olvido en los vidrios mi reflejo. Entonces, como ahora, me pregunto dónde estoy realmente, cuál soy más propiamente yo: el cuerpo que se escapa o esa proyección que me adjudico.

March 06, 2007



Llevo este cielo en mi interior. Estas tardes, estas noches, estos amaneceres. Llevo la vida en mí. Cicatrices que me sangran y que cierran, plenitud que me enciende, vacíos que lleno con rostros propios y ajenos, historias que me marcan, que conozco en desconocidos, que identifico en sombras que no me pertenecen, que me cubren en mis ansias por descubrir el mundo, por compartir, por entregar, por conocer, por romper la inercia y la ignorancia.
Llevo estas nubes y estos mares en mí, la mirada hacia lo alto, la ilusión del horizonte, el misterio de las aguas inmensas. Llevo estos colores y estas luces, soy también estos paisajes.
Llevo las piedras, la arena, los ríos, el fuego, la flora y la fauna. Soy yo misma esa vida en mí, ese mundo en mí, la apropiación conciente e intensa de todo lo que me circunda. Mi entorno y esos otros, que cada día me sorprenden, me emocionan, me engrandecen.

March 05, 2007

Match Point

"There are moments in a match when the ball hits the top of the net, and for a split second, it can either go forward or fall back. With a litte luck, it goes forward, and you win. Or maybe it doesn't, and you lose."

Have I lost this game? Is it my fault? Could I´ve done things better? Am I right or wrong? Can I start again? Do I have another chance? Would I forgive myself if the answer is no? Why can´t I realize that sometimes the direction that the ball takes it´s out of my hand? Will I ever understand that I have the right to fail? Will I ever learn how to tolerate frustration? What happens after the ball falls back? It´s my match point.


February 24, 2007

Hay alguien allá afuera?



Me quedo sin palabras. Sin aliento. Esperando me quedo. Cobijada en mí.
Puerto Varas, Chile. 15 de febrero de 2007.-


Como Gauguin, guardo esta postal como un recuerdo inspiratorio, para que al verla en unos años, traiga a la memoria todo lo que sentí al ver y conocer la historia de los primeros colonos alemanes en este lugar, el lago Llanquihue. La Tante Puppe nos mandó a visitar el museo, cuyo dueño, Pedro, es el hijo del fundador. Su tatarabuelo llegó a Chile en el primer barco de Austria. Me impresionó el ingenio de esta gente. Pedro dijo que la tecnología la trajeron de Alemania, y adaptaron esas ideas a la madera, fabricando máquinas que les permitieron sobrevivir y adecuarse a este país en ciernes, donde no recibieron más que un pedazo de bosque virgen. El esfuerzo de estas madres que parían y criaban 14 hijos, la postergación de las diferencias religiosas entre luteranos y católicos frente a la necesidad de trabajar juntos para subsistir. El rescatar y preservar el legado de los antepasados. Mi familia conociendo esta historia que también forjó mi patria. Emociones que no quiero olvidar.


vacaciones

Irme fue volver a estar. Fue soltar. Reconocer. Reencontrar. Fue mirar fuera de mí y descubrirme gozando cada momento. Navegar lagos y ríos, escalar, volar entre los coigues, alimentar ovejas, fotografiar volcanes y piedras, cantar, reir, extrañar. Desayunar jugo de frambuesas, kuchen de amapolas, té de bergamota. Irme fue olvidar las cámaras, los informes, las copuchas. Leer sobre Gauguin, entrar a la librería y buscar incansablemente Las Crónicas del Ángel Gris, escuchar Victor Jara, viajar abrazada y de copiloto, hacer cariño.


Naturaleza, familia, identidad. Irme fue recibir mucho más de lo que esperaba.




sigo aquí...


January 30, 2007

Mi última cena



Fue en Rancagua con estos dos señores. El de la derecha lo tiró como chiste, por toda la charla nocturna y mi cara de embobada con la historia de su vida.
Casi pasó de la anécdota al presagio. Susto.
Irónico pensar que fue él quien encendió más que nunca mis ganas de vivir, de viajar, de ser, de descubrir. Irónico pensar que después de intervenir con mis letras El Libro de los Amores Ridículos, de Kundera, esculpiendo tautologías vitales que sólo a mí me hacían sentido; volví a Santiago a unirme en santo vínculo con un inhalador que expele salbutamol cada 4 horas.
De todos modos, si efectivamente hubiera sido mi última cena, P. se habría transformado en un perfecto Judas, dando curso a mi deseo irrealizable de vivir más de una vida, de estar aquí y allá, y ser esto y aquello, todo a la vez, sin optar, sin perder. Sin dejar de ser. Su historia me dio ganas de cambiar el curso de las cosas, de enfrentar de una vez todos los anhelos que me siguen desde siempre.





La vida es juego...








otra cancioncilla

"Perdí mi corazón en tu sonrisa frágil
tardío se quedó mi respirar callado
no sé dónde puede haber otro nombre
que me otorgue tu alimento...
No sé dónde puedo hallar un sustento a mi piel en este rumbo.
De pronto una vez apareció en mi cama
y me llevó a volar por un espacio solo
No sé dónde te metiste este tiempo en que me sentí tan solo
No sé cuándo te metiste en mi casa y me diste una mano
No sé cuándo le pusiste un silencio tenue a mi pasado" .
Tata Barahona

una cancioncilla...

"Yo te regalo este domingo
te doy mis manos y mi boca que besa
y canta para ti.
Mis madrugadas de desvelo,
cuando me interno en los recuerdos de tu pelo
donde cobijé la amargura suave de mi voz y mi piel.

Toma mis palabras hoy
y es que estoy harto de mí...
Para encontrarte amor mío, salí
a caminar este domingo".
Tata Barahona

January 25, 2007

Dicen que en la vida, siempre hay algo que puede salir peor.

Honestamente, creo que a esta mínima altura del año... nada que me importe puede salir más mal de lo que está.

Y eso, curiosamente, me tranquiliza tanto, tanto. Me da libertad. Seguridad.

Cuando las cosas van bien, cuando hay expectativas, hay tanto riesgo, tanto que perder...

Me arriesgué este año y me caí de tantas miles de formas, en tantos sentidos posibles.

Y hoy estoy de nuevo donde partí, entre resignada y riéndome de mí misma, sorprendida por haber sacado fe de no sé dónde, por haberme creído un cuento antiguo.

Soy como mi madre en mí, repitiendo incansablemente una vez más, con esa mueca que le invento: te lo dije, no quiero decirlo, pero yo te lo dije, te lo dije o no te lo dije...

Me lo dije?

Me lo habré dicho?

Tal vez ya sabía cómo terminaba la historia.

La cosa es que ya nada puede salir peor. Parto de nuevo de cero.

Y estoy tranquila con eso, porque de nuevo no tengo nada que perder. Ya lo entregué todo. Ya lo perdí todo.

Y qué. Al cabo que ni quería...

jajajajaja

Sí, está bien,
riámonos un poco de nosotras mismas.

November 16, 2006

"Dentro de mí, hay otro hombre que está en contra de mí"

Browne

November 09, 2006


Hay días como hoy en los que me siento así: diminuta y perdida entre cadenas de fierro oxidado.










Papudo, Paulette Desormeaux

October 17, 2006

El fogón quema con furia la tetera de lata, impregnándome indefectiblemente de ese olor a humo que ronda el campamento. El mate está dulce, caliente. Santiago brilla iluminado a la distancia, ajeno a esta noche interminable, en que ellos y yo compartimos la desesperanza de no saber qué va a pasar, adónde irán, de dónde cresta sacarán garra y paciencia.

La miro en la penumbra. Observo sus dedos toscos, sus labios secos, sus ojos húmedos. Fuma un derby y vuelve a toser. Su voz es áspera, ronca, se quiebra como una hoja de otoño bajo un zapato de suela gruesa. Tengo frío, hambre, sed. Tengo ganas de abrazarla y decirle que no se preocupe, que todo se solucionará, que ellos van a estar bien. Tengo ganas de mentirle.

Habla. Dice todo, todo, todo lo que siente. Corre la cortina y ahí están ellos. Entre maderos y colchones, sus nietos duermen a pesar del ruido. Ella pierde el control. Se quiebra. Sufre. Decido apagar la cámara. Ya el vínculo trasciende el reportaje. A estas alturas de la noche- de la madrugada- me doy cuenta de que no soy inmune a la incertidumbre que enfrenta esta familia. De pronto, soy conciente de cómo este pequeño acaba de cambiar mi vida, cómo logra llenarla con su sueño dulce y vulnerable.

La noche siguiente, se duerme en mis brazos y lo sostengo por tres horas. Es que ya no quedan camas, las carpas se levantaron, las maderas terminaron de arder en el centro de la plaza. Hay que irse, tienen que regresar. Ella me pide que me quede un rato más, y luego otra vez, que vuelva, que no lo deje. Yo le pido quedarme un rato más, y luego otra vez, volver, no dejarlo.

October 03, 2006

"Sin entrar a discutir si soy o no el que era hace veinte años, es indiscutible, me parece, el hecho de que el que soy proviene, por serie continua de estados de conciencia, del que era en mi cuerpo hace veinte años. La memoria es la base de la personalidad individual, así como la tradición lo es de la personalidad colectiva de un pueblo. Se vive en el recuerdo y por el recuerdo, y nuestra vida espiritual no es, en el fondo, sino el esfuerzo de nuestro recuerdo por perseverar, por hacerse esperanza, el esfuerzo de nuestro pasado por hacerse porvenir.

Me dicen que he venido a realizar no sé qué fin social, pero yo siento que yo, lo mismo que cada uno de mis hermanos, he venido a realizarme, a vivir.

¿Para quién hizo Dios el mundo? Para el hombre. Pues bien, sí, así debe responder el hombre que sea hombre. La hormiga, si se diese cuenta de esto, y fuera persona, conciente de sí misma contestaría que para la hormiga, y contestaría bien. El mundo se hace para la conciencia, para cada conciencia.

La única conciencia de que tenemos conciencia es la del hombre. El mundo es para la conciencia. O mejor dicho, este para, esta noción de finalidad, y mejor que noción sentimiento, este sentimiento teológico, no nace sino donde hay conciencia. Conciencia y finalidad son la misma cosa en el fondo. Si el sol tuviese conciencia, pensaría vivir para alumbrar los mundos, sin duda; pero pensaría también, y sobre todo, que los mundos existen para que él los alumbre y se goce en alumbrarlos y así viva. Y pensaría bien.

Hay personas, en efecto, que parecen no pensar más que con el cerebro, o con cualquier otro órgano que sea el específico para pensar; mientras otros piensan con todo el cuerpo y toda el alma, con la sangre, con el tuétano de los huesos, con el corazón, con los pulmones, con el vientre, con la vida. Y las gentes que no piensan más que con el cerebro, dan en definidores; se hacen profesionales del pensamiento. ¿Y sabéis lo que es un profesional? ¿Sabéis lo que es un producto de la diferenciación del trabajo?"

Del sentimiento trágico de la vida, Miguel de Unamuno.-
España, 1913

September 16, 2006

Libro libre..

Cuando estaba en cuarto medio, arrendamos con mi familia una casa chica que quedaba como a 4 cuadras del colegio. Entrábamos a las 7:45 am. Sagradamente cada mañana me cruzaba el morral al hombro y partía caminando a clases. Mi colegio quedaba en Bilbao con Tobalaba, así que mucha emoción el camino no tenía, pero había una calle en particular que me fascinaba...

Curiosamente, a diferencia de todo Providencia, ese pasaje no estaba pavimentado. La calle unía Bilbao y Diego de Almagro, y era mi atajo preferido. Eran unas 14 casas pareadas... una tenía la puerta azul con un sol pintado arriba. Me acuerdo que las ventanas de esa casa siempre estaban abiertas, y el pasto del mínimo antejardín que tenían jamás estaba cortado.

Fue en ese pasaje de tierra, una mañana de invierno, cuando al lado de las bolsas de basura encontré un libro. Me agaché cuidando el viento y la falda y ahí estaba: Poemas y antipoemas de Nicanor Parra. No podía creerlo. Recogí el libro y miré alrededor a ver si a alguien se le había caído.. pero no. El libro estaba ahí intencionalmente. Puesto a propósito para que yo lo encontrara en mi camino. El libro había sido liberado....

Me acordé de Nicanor porque el 21 de septiembre será la primer gran liberación de libros en Santiago. La idea es dejar un libro en algún lugar público, como una plaza, un teléfono público, una estación de metro, la micro, un consultorio, etc...
En la primera hoja hay que escribir una dedicatoria donde se aclare que el libro pertenece al Movimiento Libro Libre, que está allí porque alguien lo dejó para que otro lo encontrara, y que el que lo encuentre, debe liberarlo una vez que lo lea...

En ese pasaje en Providencia, hoy pavimentado, liberaré a Nicanor frente a la misma casa de puerta azul y sol desteñido. Después de 7 años, volverá a la calle para encontrar un nuevo dueño.

September 06, 2006

Te he extrañado mucho este tiempo. Miro tus ojos preciosos y pienso en cuánto me habría gustado aprehender todas las experiencias que atesoraste, toda tu sabiduría y esa fuerza desgarradora, tu perseverancia testaruda... Dicen que heredé tu fuerza, tu valentía. Pero me falta tanto tanto por aprender. Este año he crecido mucho, habrías estado orgullosa de mí, estoy segura.

Son curiosas las cosas que recuerdo más vívidamente de ti. Tus rodillas débiles, blancas, suaves. Tu olor a manzanas en las manos arrugadas, llenas de manchas cafés. Tu pelo rubio casi blanco, delgado y crespo, esponjoso. Tus pasos cortos... Te echo tanto de menos abuelita... me pena no haber sabido darte el amor que te tenía. Un mes fue muy poquito para ponernos al día... pero lo agradezco inmensamente.



Te quiero abuelita, te amo mi welit. Te necesito también. Necesito tus sopaipillas de invierno, necesito tus rezos, necesito verte sentada en la cocina... pucha abuelita, perdóname por favor... es que te echo de menos... necesito tu fuerza ahora, necesito tu orgullo para hacer lo que sé que tengo que hacer, para tomar esa decisión que me pesa y hacer valer lo que soy. Tal como tú lo hiciste al menos 3 veces. Mi situación es igual a la tuya, sabes. Y yo tengo más educación, más apoyo, pero menos voluntad, menos entereza.

Ayúdame welita, ayúdame a usar todo lo que me entregaste. Ayúdame a decir basta, a decirle lo que pienso, a defender mi paz, mi dignidad.
Mira! En mi balcón, el viento y los pajaritos... te siento cerca welita, aquí adentro siento que me quieres, que me perdonas, que me acompañas.

September 02, 2006


"En medio de su saciedad, Renée experimentó una singular sensación de deseos inconfesados al ver ese paisaje que no reconocía más, esa naturaleza tan artísticamente mundana a la cual la gran noche estremecida convertía en un bosque sagrado, en uno de esos claros ideales en el fondo de los cuales los antiguos dioses ocultaban sus amores gigantescos, sus adulterios y sus incestos divinos. Y, a medida que la calesa se alejaba, le parecía que el crepúsculo arrastraba detrás suyo, en sus velas temblorosas, la tierra del ensueño, la alcoba vergonzosa y sobrehumana en la cual ella hubiera saciado al fin su corazón enfermo, su carne fatigada".

Fragmento de La Ralea, Emile Zola.

August 28, 2006

Mis grandes pequeños eventos cotidianos

Hoy en la mañana me llegó un mail donde X me mandaba millones de besos y me coronaba "guapa" (aunque el famoso X sea tema superado, me encantó recibir millones de besos y q me declararan "guapa")...

Después, J me dijo por msn que era una de sus mejores amigas y quedó de venir a verme mañana (no nos vemos hace al menos... mm... bueno, hace meses, de hecho ni siquiera conoce mi casa)...

En la noche, una ventana del msn se iluminó y me dijeron "preciosa"(me mató... pensé que se había equivocado, que no sabía con quien hablaba... mmm tal vez sí se equivocó... pucha, pero sonó tan tierno)...

En fin, fueron los eventos importantes de mí día. Aparte de eso, volvió la fiebre y la tos... Y eso que esta vez sí que me he preocupado de generar endorfinas... Gracias a los tres lindos que aportaron en la tarea. Me hicieron sentir querida, regaloneada, protegida. Aunque sólo hayan sido unas pocas letras, me sacaron de la angustia del ahogo y los pulmones adoloridos; me llevaron a una hamaca soleada, en la mitad del Cajón del Maipo, mecida por el viento de la primavera...

August 24, 2006

Mis pulmones y yo

Hoy tuve una crisis respiratoria.
Esperé 45 minutos para que me atendiera la doctora. Tranquila, en la silla de Integramédica, leyendo a Zola, no tenía idea de que esa fatiga, esa agitación y esa tos espasmódica, se convertirían a los 5 minutos, en un rostro morado, una garganta sin voz y unos músculos cansados de tanto forzar la respiración.
Me asusté un poco, sí.
La doctora me llevó de un brazo a otra salita y me conectaron una máquina para que pudiera respirar. Frente a mi cabeza, un cuadro enorme: Enfermedades Respiratorias Obstructivas. El asma y la bronquitis crónica eran las patologías imperantes en los dibujos y esquemas del poster. Intenté sonreir con ironía, pero no pude. Mi cuerpo tiritaba y tenía mucho, mucho sueño.
Cuando logré respirar mejor, me llevaron a sacar unas radiografías de torax. Póngase así asá, por aquí por allá, respire no se mueva...descance...
Al final, 7 días en cama... neumonitis, faringitis, laringitis, influenza. Y para no desentonar con las liquidaciones tan de moda, llévese por el mismo precio un quinto diagnóstico: "ve esos puntitos en las radiografías, mijita; bueno, creo que son benignos porque diría que son calcificaciones benignas, pero igual vamos a hacer un scanner cuando se mejore, ya?".
Recordemos que mi abuela murió de cáncer, tenía todos los pulmones ramificados.
Recordemos que solía fumarme una cajetilla en dos días. El asqueroso vicio me muestra sus garras.
Tomé un taxi y llegé a mi casa. Lo primero que hice, fue botar los ceniceros. Nada de puchos en mi casa, advierto en mi mente a imaginarios visitantes. Ahora me duele el pecho. Quiero toser pero me da miedo que de tanto esfuerzo sangre.
Ya sabes, más vale que te acuerdes del tulipán.

August 21, 2006

Varias noches había despertado agitada con una palabra rondando la cabeza: overwhelm. La maldita parecía empeñada en quitarme el sueño.
Presión presión presión en el pecho. Overwhelmed. ¿Sería otra de las tantas premoniciones oníricas? Sudada, nerviosa, desconcertada, abría los ojos sin lograr ver absolutamente nada. Una membrana antes transparente impedía que la luz golpeara la retina. Mugre. Suciedad.
Las extremidades calientes, dormidas, inconcientes, reacias a huir del maldito concepto. Overwhelming. ¿Sería acaso otra metáfora para la profecía autocumplida?
La imagen: una membrana cochina impidiendo el paso de la luz, aferrada genéticamente a mis ojos. La sensación: falta de aire, angustia, impulso vital reprimido. La racionalización: expresión simbólica de inseguridad frente al desafío profesional, personal, emocional. Construcción mental de una ansiedad primaria que busca ser satisfecha. La palabra: overwhelm, conjugada en todas sus formas.
Hoy me llamó mi madre contándome que estaba en Santiago. La idea era juntarnos a comer. La llamé la llamé la llamé. Un celular apagado, otro sin responder. Sé que no es su intención, sé que tal vez ni siquiera sea su problema, pero de una forma u otra, sus no visitas siempre me dejan ese resabio amargo, de saber que aunque está cerca algunas horas, sigue estando demasiado lejos. Cuando pude hablar con ella apareció esa membrana del sueño. Se me nublaron los ojos, se me atravesó la bola de pena en la garganta. Me sentí huérfana y traicionada. Sólo porque no fui su prioridad, mi inmadurez entra en escena. Respiro, me calmo, entiendo.
Es en esos momentos en que descubro que todavía necesito. Es en esos momentos en que descubro que estoy mejor sola. Tenerlos cerca y ausentes, its just overwhelming.