Don't Think Twice, It's Alright
"Then take me disappearin' through the smoke rings of my mind,
Traer la mente a casa.
Aunque te pareza cebolla, escribo. De todos modos, sé que no leerás esto. Las cosas cambiaron de alguna forma. Las cosas, o nosotros. Es todo lo que te desagrada, lo que rechazas. Frases cortas, inconexas que conectan en mi mente.
A MESSAGE
Llamo y siento fragmentos de vida, de cotidianeidad. Un funeral, un partido de fútbol, un viaje al sur. Escucho risas, segundas voces, parezco sentir los aromas. Reconozco nuestros mundos distintos, las nuevas pertenencias. Te imagino a ti, parado bajo el sol de primavera, en ese parque al que no me gusta ir, el parque de las despedidas y las tristezas. El parque de las tumbas que visité antes de venirme, cuando todavía todo era incierto. Y lo veo también a él, en cinco segundos de conversación. Sentado en un sillón rodeado de amigos, tomando cerveza frente a un televisor. Con mi imagen ausente en la memoria. Y entonces ring. Y entonces gol. Los gritos, las risas, las pequeñas felicidades. Me quedo con él, presente en ese espacio a miles de kilómetros de distancia. Me quedo también contigo, caminando por el barrio en una tarde de miércoles. Cuando todo ha terminado. Cuando piensas en Europa.
Sometimes my eyes don´t let me see the world that appears in front of me. They protect me somehow from the misery, from the darkness. I pretend I don´t realize, but I do. Even though I can´t see with clarity,the truth is that I play the game. I pretend that I can´t see, that I´m thinking on any other thing. But I see. I see his absent eyes, her silent scream, I see their pain, their evil side. Everything remains in my memory, like a dream. There are some things you don´t need to see to understand.
Una mesa grande con 10 platos humeando y risas en los pasillos. La noche cae fría, estrellada. Un vino chileno para acompañar. Nos espera La ciudad de los fotógrafos. Mi historia, las fuerzas que forjaron la identidad de mi pueblo. La cámara como arma, el sentido de la lucha,la injusticia, el olvido. La fotografía para multiplicar, para gritar en el silencio, para que triunfe la memoria. El blanco y negro. Los contrastes. Mis ojos inundados de emoción, palpitantes de recuerdos.
Estoy parada al fin del mundo. Me asomo cuidadosa a la oscuridad. Todo lo que me rodea es azul profundo. La estrellas resplandecen y se mueven en armonía. Quiero ir más allá, quiero ver, oler, palpar. Quiero saber, quiero fundirme en el espacio sideral. Me acerco un poco más al borde del mundo, siento la atracción, el calor y la luz y de nuevo el azul intenso. Abro mis manos, me libero, me dejo caer -liviana- me inmolo entre los soles refulgentes.
No Direction Home.
Me quedo con la identidad. Con lo auténtico. Con el brillo de los ojos. Con la consecuencia y el cambio. Con la honestidad. Con la lealtad con uno mismo. Con el valor y el coraje. Con la libertad. Con la capacidad de reirse del mundo. De reirse también de uno mismo.
Me quedo con Dylan. Latiendo aquí adentro. Llenando mi cabeza de lecciones, emociones, frases que hacen sentido. Me quedo con Bob en los oídos. Con su brillo en mis ojos, con su fuego en mis palabras.
Let me forget about today until tomorrow...
Pienso que estos tiempos ya no son tan agitados, que las injusticias son menos evidentes, la represión y el abuso de derechos humanos no forma parte de mi realidad. Y luego no. Me retracto. Me desmiento. Abro los ojos y miro el mundo. Cómo puedo ser tan ignorante. Tantas cosas por hacer. Tanta violencia. Tanta injusticia. Tanta hambre.
Y dónde estoy yo hoy? dónde está mi coraje???
La muerte. La muerte.
A mis ojos, ellos representan esa fuerza interior que todos llevamos dentro, en algún lugar...
Porque se pueden hacer cosas, porque los pequeños cambios tienen sentido...
Desde acá, vuelvo a soñar con transformar el mundo, me reencuentro conmigo en lo más profundo, e intento expandir y proyectar estas ganas enormes de aportar un granito de arena. De pronto, todo el camino recorrido empieza a tener sentido.
(Thanks Albana for sharing your knowledge and bringing back the inspiration)
Viajando al sur del continente. El atardecer celeste, naranjo. Los aromos en flor por la orilla del camino. Los cerros, coronados de pinos verdes. En los oídos, Kings of Convenience, Misread. Vengo de regreso. De despedida. Pienso en las conversaciones que tuve. Pienso en las conversaciones que dejé de tener. Respiro profundo, como tratando de limpiar los pulmones con este aire frío. Traigo las pupilas con nieve y montaña. Me acerco al río, al mar. Menos de siete noches y estaré volando al norte. De regreso también, a ese otro continente.
Mucho tiempo sin pasar por aquí. Mucho tiempo sin tener tiempo. Hoy recupero mi libertad de acción y movimiento. Recupero mi capacidad de decidir cómo vivo mi tiempo. Dejé de trabajar. Sentimientos encontrados, nostalgia, alivio. Estar conmigo es exquisito. No depender de grabaciones para programar mi día, ni de imprevistos ni personajes que se levantan a las 4 de la mañana. No consultar con jefas, productoras, camarógrafos, si puedo o no ir a tal parte. Ser dueña de mi misma, de mis espacios, de mis horas. Tener silencio, descanso. El viaje comienza ahora, un mes y medio antes. Mañana parten las despedidas. Mi mundo laboral, mis compañeros, mis colegas, mis amigos algunos. Trancadilla, como diría A. Otro día comienza, sin otros que decidan por mí. Finalmente, libertad.
Tantas novedades. Tanta vida autónoma que elige el propio rumbo. Me quedo en casa y pienso. Y siento. Y escribo. Será que las decisiones vienen así de ahora en adelante, como caídas desde arriba o brotadas de la tierra. Las oportunidades aparecen como soles refulgentes. Me ciegan y emocionan. Quiero enfrentar los desafíos. Me siento afortunada. Bendecida. Es que siempre surge algo que me hace abrir los ojos, descubrir esta belleza, esta luz. Venerar el silencio, la paz imperturbable. Tengo fe. Confianza en mí. En mi capacidad de hacer futuro.
Mis lágrimas se hacen cada vez más escasas. Ya no lloro. Ando con la emoción contenida en el pecho. Ni las películas, ni las despedidas, ni los reencuentros. Tampoco la ausencia. Camino y camino desbordante de palabras no enunciadas, de nostalgias sin duelo. A veces entro a una tienda de discos y tomo los audífonos que cuelgan del panel. Cierro los ojos y el otoño me sacude el cuerpo. Entonces caen. Escasas. Tímidas. Lentas.
Me asustaba regresar. Retroceder. Pero no. De pronto, como un regalo inesperado, él abrió un espacio secreto y me dejó entrar en su mundo interior. Compartió conmigo su intimidad. Desde entonces todo ha sido diferente. Por algún motivo, siento una calidez aquí adentro que nada ni nadie me puede arrancar. Su confianza y mi aprendizaje, me iluminaron desde lo más profundo, desde la esencia. Al final esto es todo lo que importa. Estar sentados en torno a una mesa, pronunciar esas palabras, emocionarnos, abrazarnos bajo el sol de otoño.
Llevo exactamente 15 días de viaje. Estoy en Paris, maravillada con sus calles y sus puentes, las arboledas, los grises, las librerías, las panaderías, los carruseles, el viento.